viernes, 9 de octubre de 2009

Modificaciones cenestésicas














Quiero una copa más - le dije

El sonido indie de aquel antro invadía cada pedacito de nuestro cuerpo.
La miraba y ella sabía que lo hacía. Intentaba por todos los medios grabar en acero fracciones de segundo protagonizados por ella y por mí.
Dejé que mi organismo se viera afectado por las miles de moléculas de etanol y fue en ese preciso instante cuando intenté localizar en mi cabeza cuál era exactamente el ritmo marcado, para anticiparme a cada nuevo golpe con un movimiento de cabeza o de caderas.
Era entonces cuando mi cuerpo conseguía entrar en modo éxtasis, completamente entregado a las imposiciones de la música, dejaba de ser mío por un instante, sometido a los caprichos de algún dios arcano que por un determinado período de tiempo se haría cargo de él. De esta manera yo dejaba de tener consciencia de mí misma y mis preocupaciones quedaban al nivel del subsuelo.

domingo, 4 de octubre de 2009

Con Nosequién y a Nosedonde

-Todo ha cambiado - me dije.

Apenas noté como se erosionaban los esquemas que me abrigaban pero, allí estaba,
sentada en un banco esperando a la nada. Sabía que si avanzaba el tiempo seguiría hundiéndome poco a poco en esta ansia de infinito, en esta inapagable sed de absoluto en la que la nada es suficiente.
Si por mi fuera, pensé, me pasaría haciendo el amor, y no sólo porque me agrade sino porque es entonces cuando las cosas parecen que llegan al límite, aunque sólo sean tres segundos, huyo, salgo de mí, me hincho de luz y me aclaro, feliz y sin memoria.

Poco después me levanté y me dispuse a ir en dirección a cualquier otra parte ...