Sabía que aquello realmente estaba pasando
pero aún no era totalmente consciente de ello.
Sentia tus dos manos ligadas a mi espalda, pensando incluso, que formaban parte de mí.
Resultaba tan agradable saber que por un instante, estabas a mi merced y que tus movimientos estaban limitados por los míos.
Segundos después, te vi la cara. Sin darte cuenta, investigué cada minúsculo detalle que conformaba tu piel, terminando con un
-¡ Qué guapo que eres ! -


0 Mentiras:
Publicar un comentario en la entrada