sábado, 1 de agosto de 2009

Cólico Sabadótico

Ya no recordaba ese día que tanto evitaba.

Segundos, minutos y horas pasando indiferentes. Miraba el teléfono haciendole parecer culpable. Había que reconocerlo, estaba inmersa en un bucle infinito. Me quedé en una grieta de la pared, visualizando el momento exacto en que podia haberse formado pero volvía al pensamiento de partida: estaba sola y sin nada que hacer. Pensé que la mejor forma de entretenerse era perderme en el amplio mundo de la pornografía en internet pero a los pocos minutos apagué el portátil. De nuevo me reuní con esa simpática grieta. A penas pasaron unos segundos y ya estaba maldiciendo aquella horrible tarde de sábado.

- Nunca más - me dije.